Enseñanza del "NO":

 

     Debe significar para el perro “eso que estás haciendo es incorrecto”. Según el tono en que lo digamos será, informativo o incluso una prohibición con efecto de castigo jerárquico. La corrección adecuada, cuando aparezca la acción ilícita, es un golpe seco en el hocico que sorprenda al perro (no debe ser doloroso).

     Lo más importante al principio de esta enseñanza es cortar la acción por la sorpresa y brusquedad de la corrección asociada al comando. No debemos enfadarnos ni zarandear al perro en esta primera enseñanza, pues daríamos al comando un significado exclusivamente de castigo, limitando la posibilidad de usarlo para informar al perro de que ha hecho una elección incorrecta. Cuando el perro abandona la acción está sorprendido y dudando si asustarse, es el momento de, sin que se de cuenta, desviar su atención hacia otra cosa. Así evitamos que aparezca miedo y que vuelva a actuar como no queremos. Cuando ya entiende que el comando NO significa dejar de hacer lo que está haciendo, sí podemos y debemos usar pautas dominantes asociadas al comando para que aprenda su uso autoritario. En esta segunda fase sí podemos zarandearlo o darle un empujón brusco. La mala enseñanza del NO es la primera piedra para la tiranización de un perro y de adiestramientos posteriores con actitudes sumisas y de falta de confianza en el guía. Debemos tener muy presente una norma importantísima: “Primero enseñar y luego ordenar”.