Liderazgo:

 

     Debemos dejarle claro que nosotros somos los dominantes. Esto es necesario por dos motivos:

     -  Es lo que de forma natural ocurriría en la camada

    - En este momento no es necesario entrar en conflictos serios con el perro y disminuiremos en gran medida el riesgo de enfrentamientos posteriores y de intentos del perro de alcanzar la posición dominante.

     Existen una serie de acciones equivalentes a las naturales que nos darán un sano liderazgo sin atemorizar al perro ni mermar su autonomía.

      - Ponerle la comida después comer nosotros.

     - Comer en una mesita baja algo que al perro le resulte apetitoso y cuando se acerque a intentar robar un bocado le empujamos sin decirle “no” ni prestarle atención luego. Repetiremos hasta que deje de molestar. Al terminar de comer le ignoramos salvo que se nos acerque, entonces jugamos con él.

     - Debemos ser nosotros quienes iniciemos y terminemos los juegos de peleas.

     - Enseñar la orden FUERA. En situaciones en las que es lícito echar al sumiso (cuando
estamos descansando en nuestro sitio, cuando insiste en jugar con
nosotros o cuando estamos comiendo) le empujaremos y diremos FUERA en tono serio, también podemos echarle asiéndolo de la piel y alejándolo de nosotros bruscamente. Esto solo debemos hacerlo a veces (excepto con la comida), pues es lo que haría su madre en la camada. El perro debe entender desde el primer momento que el dominante le puede o no prestar atención, esto en realidad aumenta las expectativas del perro y le hace valiosa la atención que le prestamos.

     Cosas que no hay que hacer:

     - Castigarle con el collar o la correa.

     - Castigarle por no aprender acciones.

     - Ser inconsistente con el castigo.

     - Causarle dolor físico.

     - Causarle un shock emocional (exageración de gritos, …)

     - Darle mucha importancia a su mal comportamiento.

     - Mantener una actitud enfadada tras el castigo.

     - Castigarle por cosas pasadas.

     - Aplicarle castigos incomprensibles.

     - Castigarle para que aprenda a hacer sus necesidades.